Hemos hablado y seguiremos haciéndolo de las ventajas de realizar una actividad dirigida, como es en nuestro caso el ciclo Indoor o Spinning®. Pretendemos con esta entrada dar una visión general de aquellas experiencias, que desde nuestro punto de vista podemos vivir durante la realización de una clase, sea el lugar que sea, siempre bajo los cánones de salud y buen hacer. Estamos seguros que dichas experiencias pueden ser llevadas a otras disciplinas, pero queremos orientarlas en este caso a el tema de nuestro blog que es el ciclo. Esperamos que todo lo que os vamos a relatar sea algo que seguro que muchos de vosotr@s habéis vivido en algún momento y que por ello sigáis día a día practicando esta maravillosa actividad por muchos años.

Cuando entramos por primera vez en una sesión de ciclo, nos encontramos un poco perdidos, sabemos que es algo relacionado con el ciclismo, ya que en algún momento hemos recibido feed back de la actividad. También nos podemos encontrar un poco inseguros de nosotros mismos, ya que no conocemos realmente el esfuerzo que nos va a requerir realizarlo. Todo empieza cuando el instructor aparece, estamos atentos y nos enseña a colocar la bicicleta. Nos indica los pasos necesarios a seguir y nos pregunta si hemos realizado o no, alguna actividad previa, para tener un grado de percepción de nuestro comportamiento durante la clase y saber lo que nos puede exigir dependiendo de nuestras capacidades. Su primeras palabras son de ánimo y tranquilidad, la experiencia sobre todo en estas primeras clases no debe de ser traumática. Otro aspecto del que nos habla, es acerca de no desvalorar a los demás por su aspecto físico, sino valorarlos por su experiencia previa dentro de la actividad. No debemos de prejuzgar a nadie en una sesión. Competir con los demás por su aspecto, puede darnos una desagradable sorpresa. Por ello deberemos evitar la competición, o mejor dicho no intentar hacer lo mismo al nivel de los demás, por lo menos en esas primeras clases. Ya irá evolucionando progresivamente nuestra forma física. El ciclo indoor es una actividad progresiva y los logros irán surgiendo según va transcurriendo el tiempo.

La sesión comienza, la música empieza a sonar y comenzamos a pedalear, girando dos o tres vueltas el pomo de la resistencia. Al principio nos encontramos sentados, encima de nuestra compañera de fatigas, la bicicleta. Todo parece ir bien por el momento, nuestro cuerpo empieza a calentarse poco a poco y comenzamos a romper a sudar, estamos calentando. El instructor nos va diciendo los tipos de agarres y posiciones que debemos de realizar durante la sesión, nos habla de las cadencias de pedaleo y de como va a ser el entrenamiento. Hace bastante hincapié en lo relacionado con las zonas de energía y de la utilización del pulsómetro para su control. “Que pena!no lo llevo”, piensa algun@ de los miembros de los alumnos, pero no importa, por lo menos ahora, ya que en esta situación, ese control lo vamos a realizar por medio de las sensaciones que tendremos a lo largo del resto de la sesión.

Comienza la primera montaña, la resistencia va aumentando, ahora ya no son tres ni cuatro vueltas, son un par ese ellas más. La zona de confort cambia, nos levantamos y empezamos a ascender por esa montaña imaginaria. La cosa aún es controlable, pero el requerimiento físico va aumentando. Ya no es tan fácil pedalear de pié como sentado, pero seguimos intentándolo siguiendo las ordenes del instructor. Notamos un cambio en la música, el estilo es diferente, ya no es tan relajado como las dos primeras canciones. “Oh!! está sonando mi grupo favorito, soy forofo de ese grupo y me encanta”, algun@ piensa para sí. El instructor nos motiva y empieza a instarnos a seguir subiendo cada vez más vueltas. Ya son diez las que llevamos y la música sigue sonando, pero, “da igual, con ellos hasta la muerte…”, piensa el forofoLas gotas de sudor que salen de nuestro cuerpo, ya comienzan en algunos a formar un charco debajo de la bici. Algo está ocurriendo, ¿Será la música, será el instructor, o será la unión entre ambas lo que nos envuelve en una especie de hipnosis que nos traslada desde nuestro mundo real a ese mundo imaginario de esa montaña que antes comentábamos?.

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El ciclo indoor te traslada a través de un mundo de sensaciones, en el que el héroe eres tú!

Llevamos ya casi veinte minutos de sesión, y seguimos subiendo, pero es igual, nos hemos marcado un reto, y es llegar arriba. El instructor nos advierte de que casi estamos en la cima de la montaña, solo necesitamos un esfuerzo más y lo lograremos. Hemos conseguido que nuestro espíritu de superación salga a flote para lograr nuestro objetivo. Dos minutos más tarde, logro conseguido, ya estamos en la cima, la música vuelve a bajar de intensidad, estamos recuperándonos del esfuerzo. Nuestro primer pensamiento es: “Lo logré, ¿Quien había dicho que no lo podía hacer..?”.

Comenzamos la fase de recuperación, volvemos a pedalear sentados, y comenzamos a bajar de nuevo la resistencia. Dejamos esas diez vueltas atrás y comenzamos a bajar, poco a poco, vuelta a vuelta, la resistencia hasta la mitad. Empezamos a notar como nuestras piernas comienzan a sobreponerse del esfuerzo realizado, pero la tensión aún se masca en el ambiente, “Ésto todavía no ha terminado..”, nos comenta el instructor. Aún queda otro escollo en nuestro camino, una nueva cima a conseguir. Pensamos que si una fue difícil, pero no imposible, dos serán un reto que vamos a afrontar con mayor inseguridad y dificultad. Las palabras del instructor,  son de ánimo y nuestro espíritu de superación vuelve a renacer, “Vamos a por la segunda montaña, ánimo!…”.

Nos preparamos, llevamos ya treinta minutos de sesión y todavía nos queda lo peor. Volvemos a levantarnos, comienza  el nuevo reto, vuelve a aumentar la resistencia, seis, siete, ocho, y así hasta diez vueltas. Notamos como ahora ya no es tan duro como la primera montaña, aún lo es más!, Nuestras piernas ya no están como al principio, empezamos a observar como alguno empieza a rendirse, no es capaz de seguir el ritmo de los demás y parece empezar a desvanecerse. Lo miramos y pesamos, “No puedo más, esto es imposible…”, ahora incluso la música no es capaz de empujarnos, “¿Qué esta ocurriendo..?”, pensamos, y justo en ese momento una voz no insta a seguir, nos provoca una especie de reset en nuestro cerebro, algo está ocurriendo. De repente nuestras piernas ya no son controladas por nuestro cerebro, es nuestro corazón, el que empieza a tomar el control y en ese momento todo comienza a funcionar de nuevo. Poco a poco comenzamos la ascensión el esfuerzo se vuelve casi inhumano, pero no importa, nuestro instinto nos dice que lo vamos a conseguir. Solo quedan dos minutos, la cima esta cada vez mas cerca. Seguimos inmersos en esta fantasía, esa falsa realidad que se ha creado como si fuésemos un auténtico pelotón afrontando una etapa de montaña. Algunos empiezan a gritar, no de dolor, sino de rabia, rabia por conseguir sobreponerse aunque las piernas duelan. En estos momentos, nuestro corazón nos guía y una voz sale a flote dentro de ese ambiente acalorado. “Vamos, lo vais  a conseguir..”!, es la voz del instructor la que estamos escuchando. Giramos el pomo de la resistencia una vuelta más, cerramos los ojos, y empezamos nuestro tramo final, estamos prácticamente exhaustos del trabajo realizado. Los gritos siguen aumentando, liberando esa adrenalina contenida del estrés del día empieza a desaparecer.

Otra vez oímos esa voz, esta vez el mensaje es diferente, “Hemos llegado, soys fantásticos, enhorabuena..”. Nos volvemos a sentar en la bici, el trabajo ha terminado. El esfuerzo ha sido increíble, los charcos de sudor y los gritos de emoción inundan las sala, empezamos a aplaudir, “lo he conseguido, y esta vez sin sonar mi grupo favorito…”, piensa el forofo. La experiencia aún no ha terminado, la resistencia vuelve a bajar, pero ahora ya realmente no nos importa. Hemos olvidado incluso que llevábamos once vueltas de resistencia bajo nuestras espaldas. Comenzamos la vuelta a la calma. Poco a poco, los jadeos comienzan a convertirse ya en silencio, la respiración vuelve a ser normal. Ese mundo imaginario en el cual nos veíamos inmersos comienza a volverse realidad. La batalla entre nuestra mente y nuestro cuerpo ha llegado a su fin y regresamos al mundo real. Pero esta vez con una nueva experiencia adquirida, que no es más que aquella que nos proporciona el ciclo indoor.

El ciclo indoor crea una realidad alternativa a la cual somos trasladados mediante su práctica, y cuya meta es superarnos cada día un poco más. La sensaciones adquiridas mediante su realización son algo que aunque parezca increíble, solo se pueden lograr si te dejas llevar, si te dejas dirigir por alguien que te abra esa puerta entre la realidad y la ficción. El ciclo es una pasión aparte de una actividad. Es muy difícil expresar todas esas sensaciones sino te predispones a ello.

El mensaje desde nuestro blog, para todos aquellos que realizáis esta actividad, es claro: “Deja que el ciclo indoor te muestre un mundo en el cual el objetivo es alcanzar tu meta. Para lograrlo deberás utilizar una serie de armas que serán: tu tenacidad, pasión, esfuerzo y sobre todo tu instinto de superación”.

Hasta la próxima entrada

Sesión de ciclo indoor con GRÁFICA: "The eyes of the tiger"
El intrusismo profesional en el mundo del fitness.
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